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MORIKO

A través del riesgo eres consciente de que estas vivo....

MORIKO

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MONTAÑERO Y CICLISTA
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VIDEO ENTREVISTA A OTXOA DE OLZA, UN TOQUE DE GENIALIDAD..

 

CARTA DE EDURNE PASABAN A IÑAKI OTXOA DE OLZA

 

23 de mayo.- Hola Iñaki. Esta noche estaba escribiéndote una carta, eran las dos de la mañana y no podía dormir, igual que estas últimas noches. Pero hoy ha sido especial, llevabas seis días ahí arriba, en las laderas del Annapurna, y con impotencia, lo único que hemos podido hacer por ti, es mandarte ánimos, para que siguieras luchando por tu vida como siempre has hecho.

Seguro que no esperabas que te escribiría esta carta... yo tampoco. Tampoco me gusta hacerlo... no tendría que haberla tenido que escribir nunca. Ayer por la tarde estaba en casa, y solamente tenia información tuya, a través de los medios de comunicación, me armé de valor e intente llamar a Koldo y a tu familia, no quería molestar, pero les quería transmitir mi apoyo y decirles que estaba para lo que necesitaran.

Pero tuve mala suerte, no pude hablar con nadie, se habían ido a descansar, después de haber estado todo el día ahí, trabajando, intentando hacer lo imposible por ayudarte. A las 10.30 de la noche recibí una llamada de un buen amigo tuyo, Jorge.

Normalmente a esa hora no cojo el teléfono si no lo conozco, pero vi un prefijo 948, enseguida me di cuenta que era un teléfono de Navarra, asustada lo descolgué... era Jorge, yo no lo conocía, me dijo que era amigo tuyo, me extrañó, enseguida pensé que quizás necesitaban algo en Nepal o algún otro tipo de ayuda, pero mi sorpresa fue que, Jorge, con tranquilidad, me dijo que quería comentarme una cosa.

Cuál fue mi sorpresa, cuando me contó que en el un diario deportivo de gran tirada nacional, en la edición del País Vasco había una columna firmada por mí. Para mí era la primera noticia, puesto que yo no había escrito nada y no había hablado con nadie de ese diario. Además al estar viviendo en Barcelona no tengo acceso a la edición del País Vasco.

Mi sorpresa fue mayor cuando me leyó aquella columna. "Llega un momento, en el que te vuelves ciego, no ves el peligro, y únicamente piensas en la cima, creo que a Iñaki le ha pasado esto".

Yo me quedé petrificada, le expliqué a Jorge y a tu familia que yo no había escrito ninguna columna en ningún periódico. Pero lo más importante para mí, es cómo te lo voy a poder explicar a ti. Creo que hemos pasado muchas cosas juntos, muchas más de las que piensa la persona que ha tenido el valor de utilizar mi nombre para firmar el artículo.

Tú y yo sabemos que este mundo no es como el que a veces soñábamos. Por eso nos hemos dedicado a subir montañas, a vivir intensamente, esto ha ocupado casi toda nuestra vida y nuestros corazones, esto que nos ha dado tantas alegrías y nos ha hecho sufrir tanto.

A un tipo de vida difícil y comprometida, de riesgo, pero llena de valores. De valores y de personas íntegras que no piden nada a cambio. Valores como los que han demostrado tener todas estas personas que te han estado ayudando estos días, que sin pedir nada a cambio y han dado todo para subir hasta donde estabas e intentar ayudarte.

¿Te acuerdas aquel día en el campo tres, del Annapurna el pasado año, aquella mañana en que ni tú ni yo veíamos claro seguir subiendo hacia arriba, aquella mañana en que decidimos bajar al campo base y dejar el Annapurna para otra vez?

La persona que ha tenido el valor de hacernos esto, a ti, a mí y a los tuyos, seguro que no sabe lo felices que bajamos al campo base. Esta persona no conoce todos estos valores y del cariño y agallas que han demostrado tener todos tus amigos intentando ayudarte. Por estos valores maravillosos, hacíamos lo que más nos gustaba.

Cientos de veces nos han preguntado por qué hacemos esto. ¿Tú crees que en estos momentos entenderían nuestra respuesta, los que siempre nos han preguntado lo mismo? Da igual Iñaki, que nos entiendan o no, nosotros hemos tenido la suerte de tener y sentir todos estos valores. Ayer escribía esta carta, te la quería dar para que la leyeras, ahora no te la voy a poder dar, pero la escribo igual, para transmitirte lo que siento. Has luchado por la vida, como siempre lo has hecho, duro, sin rendirte, hasta el último minuto... Ahora lo único que puedo hacer es darle ánimos a toda tu familia, a tus amigos.

Y a ti... me encantaría poder estar ahí arriba, aunque sólo sea por unos segundos, abrazarte, y susurrarte, que te queremos mucho, que he aprendido muchas cosas a tu lado, y gracias, gracias por haberte conocido, por haber podido compartir momentos contigo, por reír y llorar juntos.

Pero todavía escalaremos muchas montañas juntos, y seguiremos soñando, soñando con lo que más nos gusta, ser libres, porque siempre te llevaré en mi pensamiento y dentro de mi corazón.

Geroarte Iñaki, hasta la vista.

Con mucho cariño.

Edurne Pasaban.

SEGURIDAD EN LA MONTAÑA


"¡Toda persona utilizando, inspirandose o discutiendo de una de las reseñas contenidas en esta web debe leer lo que sigue!

La web contiene reseñas aproximadas, basadas en recuerdos imprecisos, en hipotesis más o menos fabulosas y en puras invenciones. Estas reseñas no se corresponden de ninguna manera con la realidad. Usted probablemente se desenvolveria más facilmente adivinando por usted mismo el camino que intentando seguir estas reseñas. Por otra parte usted no estará más seguro ignorando estas reseñas, y yo no soy responsable de nada de lo que le pueda ocurrir.

La naturaleza es imprevisible y peligrosa. Las montañas aún lo son más. Los peligros a los que usted se expone yendo a la montaña han sido ya descritos en numerosos libros, tan numerosos que yo no puedo ennumerarlos todos. Lea esos libros.

Las regiones recorridas en estas reseñas están constituidas por terrenos variados, generalmente pendientes, a menudo deslizantes, y/o repletos de rocas inestables. El mal tiempo sólo hace a estos terrenos más peligrosos. Barreras rocosas y precipicios estan presentes por todas partes; usted puede caer, herirse o morir; usted puede tropezar con una roca; usted puede romperse una pierna. Rocas, vegetales, animales y objetos manufacturados pueden caer desde lo alto, y esto ocurre verdaderamente. Ellos pueden rodar hasta lo más bajo de las pendientes. Esto ocurre naturalmente, pero tambien a causa de otras personas por encima suyo o por animales distraidos. Rocas de todo tamaño, comprendiendo bloques monstruosos, pueden bascular o desprenderse sin aviso. Si usted no lo cree, miré al pie de las paredes; las rocas no han elegido por si mismas el estar allí. El uso de un casco es aconsejado desde el momento en que la pendiente se vuelve abrupta. En este contexto, no se aconseja aproximarse al pie de las paredes o pendientes, hacerlo es bastante idiota. Sin embargo, si usted escoge arriesgar su vida aproximandose, las protecciones de espaldas, de rodillas, de codos y del resto del cuerpo pueden ser útiles. Ellas no le salvarán sin embargo si usted se escoña o es cogido por una roca lo suficientemente gruesa. Una pared entera puede venirse abajo sobre usted. No diga que eso no ocurre nunca: ya ha pasado y pasará de nuevo.

Incluso los senderos de aproximación son peligrosos. Los senderos no son como los pasillos de su casa, y ha ocurrido que personas han muerto o han quedado gravemente heridas en el pasillo de su casa, tropezando en una fisura del piso, cayendose en un escalón, siendo aplastados por un vehiculo incontrolado o por una caida de piano... Los senderos pueden ser (y a menudo lo son) pendientes, deslizantes y peligrosos. Los amejoramientos artificiales, como los puentes, margenes, muros o barandillas, pueden deslizarse en cualquier momento. Personalmente yo no los he inspeccionado, ni mantenido. Pueden haber sido mal construidos o entretenidos. Ciertos senderos no son de hecho mantenidos más que por las ovejas y los rebecos, sin poner atención sobre las capacidades de los seres humanos. Resumiendo, los senderos son peligrosos. Acepte este hecho o evitelos.

Mantengase sobre los senderos tanto como sea posible. El terreno, además de peligroso es aturdidoramente complejo. Usted puede perderse, es más, probablemente se perderá. La probabilidad de perderse crece considerablemente cuando el sol está escondido, a causa de la debil visibilidad. En esta parte del mundo, el sol se pone por lo menos una vez al día. Esto no impide que usted no se pueda perder a la luz del día. Para contemplar toda eventualidad, lleve consigo siempre una lampara de bolsillo, una bombilla y pilas de recambio, una brujula, un GPS, un altimetro, un telefono movil, comida, agua, cerillas y una bengala de socorro. Esta lista no es cerrada y bastantes otras cosas le podrian ser útiles. Llevelas tambien y sepalas utilizar. Yo no soy responsable si no sigue este consejo. De hecho, yo no soy responsable incluso si usted lo sigue, si usted debe improvisar un vivac porque el peso de todo lo que carga le enlentece, que se cae en el fuego encendido gracias a las cerillas, y que usted se quema gravemente. Es su falta.

Hay animales salvajes; ellos pueden ser agresivos, venenosos, hambrientos o portadores de enfermedades. Existen anfibios, reptiles e insectos venenosos; puede sufrir alergia a una picadura de insecto, vease un choque anafilactico en caso de picadures multiples. Los mamiferos salvajes son numerosos, usted se puede cruzar con patos, comadrejas, zorros, marmotas, jabalís, rebecos, osos y otros; todos estos mamiferos son peligrosos: un jabalí le puede embestir, una comadreja rociarle de una sustancia nauseabunda, un rebeco atravesarlo con sus cuernos, una marmota comer su almuerzo. Usted se cruzará tambien con mamiferos que se dicen domésticos, como ovejas, vacas, caballos, perros, etc.; todos ellos son tambien peligrosos: las ovejas le conducirán a lugares sin salida, las cabras le darán esquinazo sobre crestas inaccesibles, las vacas le pueden aplastar bajo su peso y los perros raramente son caniches con lacitos en busca de caricias. Hay tambien aves de presa y bastantes más animales de los que usted imaginaria nunca. Las plantas tambien pueden ser tóxicas, e incluso cuando no lo son, pueden infligir graves heridas tal que una rama en los ojos. Estas reseñas y su autor no pueden hacer nada para protegerle contra estos peligros. Personalmente, yo no he inspeccionado ni limpiado el terreno, rocas, paredes, animales, plantas y otras cosas, sean naturales o artificiales.

El entorno no es estéril. Bacterias, virus, protozoos, protovirus, setas y otras formas más o menos vivientes de las cuales no conozco ni el nombre, pueden hacerle daño, causarle enfermedades o matarle. Estos agentes biologicos pueden ser endémicos de la región o tranportados por plantas o animales; pueden ser tambien tranportados por sus compañeros de viaje. No toque nada, no se acerque a nada, incluso al suelo, o eso me descarga de toda responsabilidad.

Los fenomenos atmosféricos pueden ser peligrosos, incluso con una previsión favorable. Lleve vestimentas suplementarias, comprendiendo contra la lluvia. Usted puede morir de hipotérmia, de un golpe de calor, de deshidratación, por congelación, por un rayo, de frio, por una inundación súbita... La lluvia puede transformar un terreno fácil en una trampa mortal y reduce la adherencia sobre las rocas, se puede usted ahogar si levanta la cara hacia el cielo manteniendo la boca abierta. La nieve es un buen ejemplo, con peligros yendo de la guerra de bolas a la avalancha.

Si usted trepa en altura sin experiencia, entrenamiento y equipación, comete un terrible error. Incluso si usted sabe lo que hace y es el escalador mas experimentado y mas seguro del mundo, comete un terrible error: innumerables cosas pueden salir mal y usted resultar herido o muerto. Esto ocurre sin cesar.

Los sectores cubiertos y los itinerarios descritos no están guardados por personal de seguridad. Las demás personas presentes en el sector, comprendiendo otros visitantes, personal del Parque Nacional, agentes secretos extranjeros, o biologos amantes de la naturaleza, pueden ser estúpidos, temerarios, fanáticos o peligrosos. Pueden ser debiles mentales, locos furiosos, asesinos, bajo el efecto de drogas y/o armados. Yo no puedo hacer nada, y rehuyo toda responsabilidad.

Las calles, carreteras, autopistas y pistas que conducen al punto de partida han matado ya a centenares de personas. Entre ellas, un gran número no estaban en camino para una salida a la montaña, y no sabian incluso que existiera tal salida; victimas inocentes. No es su caso, usted está avisado. Usted puede tener un accidente en el trayecto tanto de ida como de vuelta. Usted puede morir antes incluso de haber puesto un pié en el camino. Quedese en su casa.

No existe un servicio de socorro a la carta. Ellos pueden tardar en intervenir, o incluso no acudir nunca. Si alguna cosa grave le sucede, usted estará probablemente muerto antes de que el accidente sea conocido. Los equipos locales de socorristas no estan necesariamente equipados ni entrenados para intervenir en alta montaña. Si usted tiene la suerte de que alguien acuda en su socorro, esta persona probablemente será incompetente o malintencionnada. Esto incluye a los médicos y a los hospitales. Si usted decide intervenir en el socorro de una persona accidentada (la cual ciertamente no ha leido los consejos aquí dispensados) es su elección. No lo haga más que si está dispuesto a asumir los riesgos, y en particular un proceso por incompetencia. Si decide no intervenir, con toda probabilidad será tambien juzgado.

El hecho de que yo no esté presente para impedirle a usted lanzarse a un recorrido de montaña no significa que yo apruebe o recomiende una actividad tan peligrosa.

Yo no le prometo nada. Las reseñas son aproximadas. Las regiones visitadas no carecen de peligros, para cualquier actividad de la que se trate. Seriamente. Yo no describo todas las situaciones peligrosas que usted va a encontrar, aunque las conozca. Si yo hablo de un peligro en particular, eso no significa que no existan otros. Si yo he descartado un peligro, eso no significa que me haya ocupado de los otros, ni tan siquiera que haya mejorado la situación. En el curso de mis recorridos yo he podido hacer cosas peligrosas o estúpidas. Estoy seguro ciertamente de haberlas hecho, pero no me acuerdo de ellas. Yo no soy ni competente, ni responsable. No siga mis reseñas, no respete ninguno de mis consejos, comprendido este. O sigalos si usted quiere. Es su elección, y usted será el único en sufrir las consecuencias.

Inspirado en un mensaje de "Brutus of Wyde" en rec.climbing"

JE, JE, JE

 



Saludos.

Rescate en el Taillon

El pasado 19 de enero, nos encaminamos hasta Gavarnie, en ordesa para subir al taillon, pero en la aproximacion, un componente de los participantes, empezo a ponerse malo, y cada vez peor, hasta que no tuvimos mas remedio que llamar al grupo de rescate (GENDARME) para que lo transladaran de inmediato al hospital mas cercano. Aqui el video de dicho rescate.
 
El chico fue dado de alta el mismo dia, y todo quedo en un susto.
 
  
 

TORTURA POLICIAL

Aski da!!! Tortura polizialik ez!!! (Testimonio d Gorka Lupiañez)

 
-         Me detuvieron el día 6 de diciembre hacía las 6 o 6:30 horas, de la tarde. Iba caminando por la carretera cerca de Berriz, y pararon dos Patrol de la Guardia Civil, que me pidieron la documentación y después de hacer comprobaciones durante cerca de una hora y al revisar la riñonera que llevaba, me detuvieron.
 
-         Me tiraron al suelo, y me quitaron los pantalones, dejándome con la malla que llevaba debajo. Me ataron las manos a la espalda. Me dieron patadas, muchas patadas. Uno decía a los otros que me soltasen, para que huyera y poder hacer dos a uno, con referencia a Capbretón. Al final me metieron en el Patrol, me pusieron con la cara pegada al cristal y con un Cetme apoyado en la sien, y así me condujeron, según dijeron, a La Salve en Bilbao. Me prohibieron abrir los ojos
 
-         En La Salve me bajaron a la carrera del vehículo, y me metieron en un cuarto. Me pusieron una capucha más o menos hasta el labio superior, y pude ver algo y oír las voces de los que estaban allí. Había cuatro personas, dos de paisano y dos de uniforme. Me dieron una paliza. Sobre todo golpes en los testículos. Me empezaron a hacer preguntas sobre muchos temas, queriendo que diese nombres. Entre continuos gritos y golpes, uno de ellos montó la pistola, y me la puso en la cabeza. Me llevaron a otro cuarto, y me comunicaron que estaba incomunicado.
 
-         Me sacaron de allí corriendo y me metieron a un coche. Al de unas tres horas, salimos hacia Madrid. Lo dijeron ellos. Me dijeron que allí, en Madrid, me iba a enterar. En el coche iban dos delante, y dos a mi lado detrás. El de mi izquierda me chillaba y golpeaba con la mano abierta. El de la derecha me puso una bolsa de plástico en la cabeza. Cada rato, la cerraba con las manos en el cuello, y me provocaba asfixia.
 
-         Pararon el coche al pasar un peaje, porque uno de ellos, que había estado celebrando el día de la constitución, había bebido estando de juerga, y estaba borracho y necesitaba orinar. Ese Guardia Civil me dijo que nadie sabía que estaba detenido, y que me podía pegar un tiro. Me dijo que ellos sólo se dedicaban a torturar e interrogar, que tenían turnos de cuatro meses, y que por eso tenía que estar allí, aunque no estaba bien. Hasta llegar a Madrid, continuaron los golpes y la colocación de la bolsa en la cabeza. Cuando llegamos a Madrid, me dijeron que estabamos en la Dirección General o algo similar.
 
-         En cuanto entré en un edificio, me llevaron a un cuarto, me desnudaron y me pusieron un antifaz, con el que estuve hasta ser trasladado al Juzgado. Me mandaron hacer flexiones. Me pincharon tres veces en el cuello, en la columna, entre los omoplatos o un poco más arriba. El tercer pinchazo me provocó un dolor muy fuerte, que me bajó por toda la columna. Esto se lo conté a  la que se presentó como Médico Forense, y ella me dijo que tenía unos puntitos rojos en esa zona. No sé lo que pondría en sus informes. También me tocaron con algo, que me pareció un papel. Dijeron que era todo ello para calcular cómo podían ponerme los electrodos.
 
-         Por lo que me manifestó la Médico Forense, sobre la hora de la primera visita que me hizo, creo que puedo afirmar que me visitó todos los días. El primer día me dijo que era viernes a la una del mediodía. Yo pensaba para ese momento que llevaba ya días detenido.
 
-         En día y medio me habían obligado a realizar miles de flexiones. A la vez me golpeaban en la cabeza, a los lados y arriba, con algo que podría ser como un listín, o con una porra de algún material como goma. Con los golpes con ese “listín”, veía como luces. Me ponían una bolsa en la cabeza, y me metían dentro de ella humo de tabaco. Me la cerraban hasta provocarme asfixia.
 
-         Los interrogatorios eran continuos. Casi no pisé el calabozo el tiempo que estuve allí. Salvo unas horas el último día. Constantemente me estaban preguntando cosas. Los interrogadores se cansaban y, cada cierto tiempo, podría ser una hora, se cambiaban por otros. Los distinguía por las voces. Ellos dijeron que cambiaban cada hora. Eran habitualmente cuatro, en cada grupo, por las voces.
 
-         Había momentos en los que contestaba  a las preguntas con cosas incoherentes, y no sabía razonar ni terminar las frases. Pienso que era por la falta de aire. Cuando desvariaba mucho, me dejaban descansar un poco.
 
-         Me ponían una manta doblada sobre el cuerpo, y me daban puñetazos a través de ella.
 
-         A partir de lo que considero un día y medio desde la detención, me empezaron a hacer la bañera además de las cosas que ya me venían haciendo. Me ataron en un colchón de espuma, y me metieron la cabeza en agua helada.
 
-         Luego empezaron a hacerme lo que ellos llamaban “aguapark”. Decían que se lo habían enseñado los israelitas. El “aguapark”, consistía en que me tumbaban en un colchón, me sujetaban los pies, los brazos y la cabeza, y me echaban agua con una manguera, en la boca y en la nariz. Cuando ya no podía aguantar, tenía que respirar. En ese momento, me tiraban un balde de agua a la cara, y me ahogaba. En algún momento y en esa situación debí de arañar a alguien al revolverme. A partir de ese momento me ataban con “celo” en los tobillos, y en las muñecas me ponían unas protecciones y me ataban también con “celo”.
 
-         Estando desnudo me obligaban a ponerme con los brazos abiertos. Me tiraban baldes de agua muy fría por encima. Como temblaba, decían que era el “ángel nervioso”.
 
-         Aproximadamente cuando sería el segundo día y medio, entre hacerme el “aguapark” y el “ángel nervioso”, me pusieron a cuatro patas en el suelo, y trataron de meterme un palo por el culo. Como no pudieron hacerlo, me tumbaron en el suelo boca arriba, me sujetaron, me levantaron las piernas, y en esa posición me metieron el palo por el culo.
 
-         En algún momento me pusieron atado en un colchón, me sujetaban un cable en el dedo gordo del pie izquierdo, y otro en la mano derecha atado con “celo”. Oía el ruido de descargas eléctricas, pero no sentía nada.
 
-         La Médico me veía todos los días, pero cuando me preguntó por el trato recibido y por como estaba, no le conté nada. Tenía miedo a lo que pudiera ocurrir. Le dije que se lo diría en la Audiencia Nacional. Me mandó dormir, pero le dije que no me dejaban. Para ir ante la Médico, me ponían unas mallas y una camiseta. Me conducían ante la puerta de una habitación, me quitaban el antifaz y me miraban los ojos, al parecer porque llevaba mucho tiempo con ellos tapados. Cuando salía de la habitación, de nuevo me ponían el antifaz y me desnudaban. Me preguntaban qué había dicho a la Médico, mientas me daban porrazos.
 
-         En los días que estuve detenido, me pudieron hacer más de 50 sesiones con la bolsa por día. Hice más de 10.000 flexiones. Dos (2) veces me hicieron lo de la bañera. Muchas veces lo de la manguera. Lo de la simulación de electrodos lo hicieron dos (2) veces. Porrazos y golpes sin límite.
 
-         Como no quería comer, en una ocasión me metieron un sobado en la boca a la fuerza. Echaron “colacao” al suelo, y me obligaron a chuparlo en el suelo.
 
-         Me tiraron numerosas veces del pelo. Tanto de la cabeza como del pubis. Me arrancaron mucho pelo del lado izquierdo de la cabeza.
 
-         Los interrogatorios fueron permanentes y los gritos constantes. Me dijeron que iban a actuar contra mi padre. Que mi madre había muerto de un infarto. Que estaban detenidos mi hermano y su mujer. Y que a mi sobrino, al hijo de ellos, le habían violado con un palo.
 
-         Hice tres declaraciones ante la Guardia Civil. Estaban preparadas. Me dijeron que no tuviera problemas. Que si se me olvidaba algo, el instructor de la declaración me lo recordaría. Y así lo hizo en todas las declaraciones. Me decía lo que se me estaba olvidando, de lo que estaba preparado. Me dijeron que iba a tener un Abogado, pero que no le podía mirar. No sé si estuvo presente algún Abogado en esas declaraciones. Las declaraciones creo que las hice el sábado, el domingo y el lunes. Era a la noche en todos los casos, y ellos decían la hora al iniciarse la declaración.
 
-         Cuando termino la tercera de las declaraciones, me llevaron al calabozo, y me dijeron que me iban a dejar descansar. No habían pasado ni unos quince minutos, un tiempo corto, me llevaron de nuevo a un cuarto donde estaba alguien que no había intervenido en los interrogatorios de los días anteriores. Lo noté por su voz. Me dijo que él tenía una función. Que era sacarme algo que no hubiera dicho con anterioridad. Me empezó a dar bofetadas en la cara, en los dos lados, y me provocó muchas llagas en el interior de la boca. Me ató los testículos y el pene con una cuerda, y se puso a estirar. También me estiraba con la mano. En un momento empecé a sangrar del pene.
 
-         A la forense se lo dije esto y tomó nota. Le dije que tenía los testículos morados y lo vio. Todo esto fue poco antes de ir a la Audiencia. Cuando me iban a llevar a la Audiencia, el Instructor de las diligencias policiales me dijo que tenía que decir al Juez lo mismo que había dicho allí. Que de lo contrario me iba a enterar. Me limpiaron, sobre todo la cabeza, y me vistieron para ir ante el Juez.
 
-         Cuando llegué a la Audiencia me hicieron declarar con Abogado de Oficio. Me negué a declarar ante el Juez,  y sí le conté los malos tratos recibidos.
 
-         Cuando me llevaron a la prisión, le dije al médico de la cárcel que tenía varias lesiones en la boca. Me dijo que estaba bien. Le dije que cómo podía decir esto sin mirarme. Y me contestó que estaba bien y que no iba a mirar nada.. No sé lo que habrá puesto en los informes pero no me miró.